Dudas…

¿Te pasa?

Desde hace un par de años llevo teniendo síntomas que no tienen nada que ver con la celiaquía o con los problemas intestinales que tengo… aunque al final todo viene relacionado porque el cuerpo trabaja en conjunto.

Total, estos síntomas van en aumento y yo estoy atrapada.

Tengo este pequeño demonio que conjunta las voces de montones de médicos que me vieron además de las de mis padres y a ratos me grita: ¡Todos esos sintomas están en tu cabeza, no exageres nada es cierto!

Y entonces este demonio ha impedido que vaya a atender estos síntomas, que haga los análisis necesarios, porque ‘¿para qué? si sólo voy a desperdiciar dinero por andar exagerando mis síntomas’

Llega incluso al grado en que no tomo medicamento, porque no sé si lo que siento es real o lo invento…

¿Te pasa?

Tos

TA-CHAAAAAAAAAN!!!
Resulta que la semana -sábado para ser más exactos- pasada fuí a casa de mi madre y todos estaban enfermísimos de tos, obviamente yo que no tenía nada que hacer decidí cachar el bicho y apenas llegué a mi casa empecé con una tosecilla que no se quitaba… mmmmh… ¿Me habré contagiado?

Y justo en fin de semana largo… ah! soy bieeeen oportuna para enfermarme =P

Al día siguiente -domingo- empecé con tos fuerte, me la pasé en cama porque no tenía energías para nada más y ya traía la garganta super lástimada, creo que me levanté sólo para ir a acostarme a la sala a dormitar mientras escuchaba netflix. En vista del poco éxito de mis defensas decidí hacer lo que pudiera hacer: saqué mis tinturas, me hice microdósis de gengibre, una mezcla de aceites esenciales, lavados nasales, gargaras con solución salina, té de cúrcuma con canela, té de limón con miel y té de tomillo me la pasé tomando todo eso… total algo pegaría…

Ayer lunes ya estaba mejor, sin embargo todo seguía cerrado, así que cero posibilidades de ir al médico y la verdad es que sabiendo el daño que hacen los antibióticos a una flora intestinal tan dañada como la mía, prefería dejarlo de lado…

Jugué vídeojuegos un rato y empecé a toser, mi marido me dijo: ¿Vamos a la farmacia a comprar algo de venta libre? y le dije que sí, unas perlas de benzonatato para inhibir la tos durante la noche, me descuidé y dejé de tomarme  todos los tés, tenía la confianza de que iba a dormir bien, tenía el ¡OH! invento del hombre blanco en mis manos…

¡JAAAAAA! No pude pegar pestaña y para colmo de males nadie de mi casa jiji, no fué hasta que me hice el té de tomillo que pude dormir, claro, hasta las 5a.m. el problema con mi tos no son las flemas de los bronquios sino lo lastimado de la garganta y la infección, entonces el tomillo me ayudó con eso.  El marido se quedó trabajando =P

Hoy estoy dejando la garganta descansar… casi no hablo y parece que la tos ya se está yendo… de todas formas en la noche me tomo las perlas de benzonatato y el té de tomillo y me hago lavado nasal por si las moscas.

En el asunto de los medicamentos, Elaine Gotschall siempre dijo que si el beneficio de un medicamento era mejor que los efectos secundarios, se tomara sin dudar, básicamente lo dejaba al libre albedrío, aquí en mi país no hay posibilidades de mandar a componer un medicamento a mi gusto, además no hubiera tenido tiempo para eso, lo cierto también es que no me ayudó, pero yo esperaba que si… buuuuuuu!!

 

Ama a tu cuerpo

A lo largo de los años he leído a nutriólogos y psicólogos hablar de la importancia de amar y aceptar al cuerpo, ayuda a una buena autoestima y a una nutrición correcta y justo en días pasados hablaba con un amigo sobre el hecho de aceptar el cuerpo que a uno le tocó y que valga sorbete lo que piensen los demás.

Y estoy de acuerdo.

Sin embargo…

¿Cómo puedes amar a un cuerpo que se siente más bien como enemigo? Que en lugar de ayudar a expresarte, a ser, te lo impide, que se siente como un lastre que no te lleva a ningún lado, que te estorba, que te impide ser tú. Pasé muchos años deprimida, sin energía y con sobrepeso (es un mito eso de que todos los que tenemos enfermedades gastrointestinales estamos bajos de peso) entre otro montón de síntomas de los que ya he hablado aquí.

Llevo ya dos años en la dieta de carbohidrátos específicos (el 24 de febrero cumplo los dos años) llevo todo este tiempo tratando de ver con compasión a mi cuerpo, entendiendo que somos un cúmulo de seres vivos que intentamos vivir, aprendiendo a escuchar su idioma, a tratar de entenderlo y haciéndole caso.

No ha sido fácil, porque él y yo, no nos conocíamos, estábamos juntos por azares del destino, pero nunca habíamos tenido una meta en común.

Es difícil amar a tu envase cuando no lo entiendes, cuando lo sientes un estorbo, pero la verdad es que nunca lo ha sido, él es lo que tú le das.

Y aquí es totalmente cierto ese adagio que dice ‘eres lo que comes’ y no solo físicamente, espiritual e intelectualmente también y no hablo de ir a misa todos los días y volverte ratita de templo, me refiero a darnos cuenta de la maravilla que significa estar vivos, de entender el logro de la naturaleza que es estar aquí y ahora, ser consciente de la cantidad de situaciones que tuvo que enfrentar el universo para que tú y yo estemos aquí ahora, para que puedas salir a ver el cielo, para que exista el cielo, para que estén las plantas y el desayuno de esta mañana, si eso no es espiritualidad en su máxima expresión, no sé qué lo es.

Hace años veía a las personas que decían que había que amar a nuestro cuerpo y todas tenían estos cuerpazos de revista y pensaba: “¡Claro! con esos cuerpos perfectos ¿Quién no va a amar a su propio cuerpo?”Amar al cuerpo va mucho más allá y es un esfuerzo de tiempo completo, es entender su función más que su estética, esos cuerpos ‘perfectos’ e infinitamente operados no son más que el reflejo de un absoluto desprecio por el envase propio ¿Dime entonces por qué le meterías bolsas con geles y plásticos, por qué le inyectarías tóxinas, por qué lo privarías de nutrición o de conocimientos? eso, en mi mundo, no es amor.

Ama a tu cuerpo, no por su forma, por lo que duele o lo que está incómodo, no por su color o su aroma, ama a tu cuerpo por lo que es, por lo que te da y lo que le das a cambio, es una relación reciproca, entiendo que a veces sea un reto más fuerte que otros días, entiendo que a veces dan ganas de tirar la toalla, pero en esos momentos toca ver a nuestro cuerpo con compasión, con ternura y abrazarlo, darle los alimentos adecuados, darle sol, darle manada.

Yo estoy en el proceso de amar a mi cuerpo, nos entendemos por el momento, ya nos empezamos a hacer cuates y entiendo cuando me habla.

¿Y tú que comes?

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Está haciendo frío por estos rumbos, así que estamos preparando montones de cosas grasosas y picositas, entre esos estas costillitas con chile pasilla y tomatillo que quedaron riquísimas, eso sí, la salsa va colada dos veces por aquello de las semillas del tomatillo =)

Te creo

He pasado muchos años con síntomas, a veces tan leves que son sólo incómodos, a veces tan fuertes que no me dejan salir de casa en semanas, también he pasado por montones de médicos que me han dicho que todo está en mi cabeza.

Y esto es algo que he visto en muchas historias de enfermos crónicos, a veces es sólo que la gente no sabe que decir y minimizan nuestros síntomas o diagnósticos, a veces creen que exageramos o que nuestro umbral del dolor es muy bajo -quizá si, no lo sé- a veces incluso nos dicen claramente que sólo queremos llamar la atención.

Todos tenemos distintas formas de tomar nuestras enfermedades, el otro día leía de una chica que mantenía en secreto lo que le pasaba, yo soy más de ir diciéndolo (hasta tengo un blog del tema jejeje) porque creo que es importante que otros sepan que no están solos, porque creo que si nos unimos podemos reunir conocimientos y aprender a mejorar nuestras vidas en conjunto, porque espero que alguien de casualidad lea y diga ‘¡Es cierto! no está en mi cabeza’.

Sin embargo, hay algo que nunca está de más escuchar: ‘Te creo’

Alguien que esté a nuestro lado, que en verdad se interese por saber de nuestra enfermedad, que se preocupe por como nos sentimos, que sea honesto y sentido, alguien que de verdad lo diga.

Yo te creo, yo sé que hay días en los que no tienes ganas ni de moverte, pero te levantas porque estás cansada también de estar en la cama, sé que hay días en los que ves comer a los demás y extrañas la despreocupación a la hora de elegir qué comer (ya ni siquiera es el pan o el helado) es sólo el hecho de comer sin pensar en nada más. Sé también que hay veces en que planeas las salidas y los días antes y los días después para que no te pase factura la enfermedad.

También sé que luego a veces cuando te preguntan ¿Cómo te sientes? y respondes ‘bien’ significa que tienes los síntomas habituales y no hay nada nuevo en el horizonte.

Hoy, sólo quería decirte que te creo.

Abrazos🙂

2016 ¿propósitos?

Si, soy como el común de las personas, me gusta pensar que iniciar un año nuevo siempre es una oportunidad para ser mejor persona, para vivir mejor, para crecer… está lindo ¿a poco no?

El año pasado mi propósito era investigar y leer mucho, iniciar una nueva forma de dieta de Carbohidratos Específicos mucho más restrictiva pero que me ayudó muchísimo, estoy en un punto privilegiado de mi dieta, este año el reto es juntar 365 días sin síntomas, perseguir el diagnóstico del dolor articular en las manos y concentrarme en mi y en mi familia.

Sigo aprendiendo mucho, sigo entendiendo mucho más y le estoy muy agradecida a ese cacho de tiempo que fue el 2015, me dejó la comunidad de FB en donde siempre podemos ayudarnos a seguir adelante, resolver dudas y ampliarlas, jiji, amor de mucha gente y una comprensión acerca de los organismos vivos que no tenía.

Me siento bendecida por este camino que he continuado a lo largo de ya casi dos años y me siento lista para empezar este nuevo ciclo.

 

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Comimos Chili en la semana =D
La receta la próxima vez que lo haga, porque esta vez si me gustó mucho como quedó, el queso es opcional (yo si lo tolero si lleva más de 3 meses siendo curado) y el secreto está en el comino😉